lunes, 16 de marzo de 2015

Y dos años despues...

“Donde el alma es alguien y no algo…Donde la ilusión es visible y no invisible…Donde un proyecto es vida y no es etéreo…”

Dos años desde aquel sábado 16 de marzo de 2013… Un día en que Hotel Cildá no era un Hotel, era un grupo de amigos que vinieron a compartir nuestra ilusión. Ese día llovía pero dentro se sentía un sol radiante… Ese día recordé la pregunta que le hizo Alicia en el país de las maravillas a conejo; “¿Cuánto tiempo es para siempre? A veces, solo un segundo…” Desde entonces han pasado más de 800 días y con ellos hemos conocido gente realmente genial… Personas que han convertido Hotel Cildá en su casa, que han logrado que cada habitación deje de ser un numero para ser un nombre…
Quienes me conocen saben que no me gusta dirigirme a Hotel Cildá como un hotel, quizá porque lo veo como algo impersonal… Tampoco suelo decir que estoy trabajando sino que estoy en la casita… Es rara la vez que me dirijo a las personas tratándole de usted porque si el Cildá es madera y piedra no quiero ser yo quien de el punto de frialdad…
Creo que después de aquellos nervios porque estuviese todo perfecto a las 5 de la tarde, por poder estar con todos los que se acercaron para compartir nuestra ilusión, por empezar un nuevo proyecto, las ganas de seguir cada día con la misma pasión sigue intacta…
Lo bonito de estos dos años no solo ha sido la gente que ha pasado y han dejado un poco de ellos en cada rincón, han sido también esas fiestas inesperadas, esas celebraciones de cumple, esa pre boda tan especial, esas reuniones de amigos eternas, esos chocolates porque si una tarde de frio…
“Lo atroz de la pasión es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le siguen dos puntos suspensivos…” No dejaremos que la frase de Joaquín Sabina se convierta en realidad. En Hotel Cildá nunca faltaran los puntos suspensivos, nunca faltará un café caliente los días de nieve o esa barbacoa tan esperada para las tardes de verano… Tampoco faltaran esas gracias eternas a mis padres, a mi hermano, a mi abuelo, a todos esos amigos que han demostrado serlo de verdad y que han estado ahí desde el momento que esta bendita locura empezaba a dibujarse en los planos de Rodrigo, empezaba a quitarnos el sueño para ilusionarnos con la realidad…

Gracias por estos dos años y que solo sean el comienzo de un largo y bonito recorrido…