domingo, 14 de septiembre de 2014

Septiembre...


Y llegó septiembre con su bendita rutina.
Septiembre es como el Enero de cada año, el lunes de cada semana, es el mes de los nuevos propósitos… o más bien es la época en la que tenemos que sumar los propósitos de principios de año, los de cada comienzo de semana y los que hacemos el día de nuestro cumpleaños, total que se convierte en una lista más larga que los días que tiene el mes…

Me encanta septiembre a pesar de que los días sean cada vez más cortos… Pero la tranquilidad que se respira después de que todo y todos hemos vuelto a nuestro sitio, el buen tiempo que aún está con nosotros unos días más, no lo consigue ningún mes más del año…

Supongo que los propósitos acumulados son “estándar”; el típico “este mes empiezo régimen” “mañana sin falta me apunto al gimnasio” “con las horas extras que haga este mes me compro ese reloj tan bonito que vi”… y un largo etc…

Estos propósitos hacen que me acuerde de personas que afirmarían que son algo tan mundano y tan superficial… Me viene a la mente personas de mi edad con cáncer (si eso que nunca nos va a pasar a nosotros y solo pasa al de al lado), niños sin acceso al cole (y no hablo de otros países) , madres que pierden a sus hijos por enfermedades curables pero sin acceso a las vacunas (ese tercer mundo que cada vez es más grande), gente que se queda sin su hogar (no digo su casa, digo su hogar), niños de Gaza sentados en una azotea deseando que la luz que ven en el cielo sea una estrella fugaz y no algo que acabe con su vida…

¿Qué tal si hacemos que los propósitos de septiembre sean propósitos de verdad? Yo empiezo con los cuatro primeros…

1.- la mejor edad de la vida es estar vivo así que celebra tu cumple como lo hacías con la inocencia de los 5 años; cacahuetes, aceitunas, bocatas de nocilla, pan Bimbo con Apis, patatas fritas (mejor si son de jamón!) y sobre todo ruégale a tu mami que te haga tarta de chocolate (no se a quien le hará más ilusión; si a ti comer la tarta y volver a la niñez o a tu mami volver a hacer esa tarta…)

2.- Intenta hacer feliz a alguien cada día; el mejor sentimiento de felicidad es cuando te sientes feliz porque has hecho feliz a alguien… Un grito diciendo “mi amoooooooooooooooooor” (en ese momento la persona a quien se lo dices se morirá de la vergüenza pero después tendrá una sonrisa durante todo el día…) Un pastel hecho con todo el amor del mundo para compartirlo con quien más quieres…Responder la llamada de un teléfono de juguete que te de un niño y seguir hablando con alguien imaginario hasta que te diga “cuelga ya!!!!!)

3.- Deja a un lado lo urgente para hacer lo realmente importante; lo urgente es adelantar esa reunión, programar ese viaje de negocios, limpiar ¿verdad, Tamara? “La vejez llegará y cuando te toque irte, también te convertirás en polvo” Lo importante es salir cuando llueve a bailar bajo la lluvia, es salir a tomar un café rápido y que te den las 5 de la mañana, es hacer los kilómetros que hagan falta para ver a quien quieres…

4.- Cómprate una hucha (mejor haz una hucha tú mismo y te ahorras dinerito y te entretienes un rato, está muy de moda el rollo diy) y cada día los centimillos que te quedan en el bolso échalos en tu hucha y de aquí a final de año puedes decidir a quién darle ese dinero que para ti no es demasiado importante y sí que es urgente para un montón de personas






 
¿Te animas? Nos vemos pronto!

“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana…” Walt Disney

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