viernes, 28 de marzo de 2014

Y de repente...


Y de repente, llega un 14 de Octubre de 2013 y aparece un chico con cara de “¿Yo que hago aquí?  ¿Qué pueblito es este?” y me comenta que tiene intención de quedarse unos días en mi Hotel porque trabaja cerca de aquí. Esos días se convirtieron en medio año. Medio año que pasó muy rápido y durante el cual mi trabajo dejo de ser  eso, “la ejecución de tareas que implican un esfuerzo físico o mental..etc...etc.” Pamplinas! No hubo ningún esfuerzo sino el lujo de conocer a una pareja genial. Llego el 25 de Marzo y tocó decir un hasta luego porque nunca será un adiós, sino un “iré a veros” “iremos a verte”. Siempre piensas que los amigos los haces en el cole cuando eres pequeño, en la Universidad… Pero no! La gente de verdad aparece en tu vida por sorpresa  y llega para quedarse aunque sea a 700 km!
Hace mucho, pero que mucho tiempo que no escribía en mi blog, siempre hay falta de tiempo, mil cosas que hacer y las típicas frases de “de mañana no pasa”…
Cada vez tengo más claro que para dar las gracias nunca debe faltar tiempo; ya no tenemos un momento para escribir una carta a alguien a quien queremos, para tomar un café con un amigo de siempre, para sentarnos descalzos en el verde y hacer una lista con todas las personas a las que hace mucho que no damos un abrazo, o le decimos te quiero o simplemente escuchar a alguien cercano que se siente solo o triste. Estamos demasiado ocupados en ver la tele, en hacer más horas en el trabajo para comprar cosas que al final nunca nos llenaran tanto como una conversación con esa persona que hace un montón que no vemos. ¿Acaso la tele hará una mueca de consuelo mientras la vemos porque estamos agotados? ¿En algún momento nuestro Smartphone sonreirá porque tenemos éxito en el trabajo o en nuestra vida personal? La respuesta la sabemos pero nos da igual; seguiremos corriendo de un lado para otro sin saber que la gente que nos quiere está a nuestro lado, seguiremos quejándonos de nuestro sueldo sin pararnos a pensar que un café compartido apenas cuesta dinero y, muchas veces soluciona más que un puñado de euros…
Toda esta reflexión tiene una razón;
“Cuando un hotel se convierte en tu casa, y esa casa en tu hogar. Gracias a ti y a tu familia por cuidar de mí estos 6 meses.
Acompañando a esta frase, en un lugar especial está un mural de piedra de Lladró de Don Quijote… La calidad de las personas está muy por encima de los regalos que hace pero el hecho de que una frase así acompañe a un regalo hace aún más grande ese detalle.
Chicos, este es mi pequeño homenaje, mi “gracias” con mayúsculas, mi “aquí tenéis una amiga, una familia y un Don Quijote que siempre os estará esperando a que volváis”